Beca de Periodismo de Soluciones 2025-2026

Serie de reportajes sobre la partería, producida por la periodista Kiara L. Maldonado Acevedo

Beca de Periodismo de Soluciones Jennifer Wolff 2025-2026 de Casa Pueblo

Reportajes

Lo extraordinario de parir en casa: historias de mujeres gestantes

Por Kiara L. Maldonado Acevedo

Beca de Periodismo de Soluciones Jennifer Wolff 2025-2026

Jennyliam Rodríguez tuvo a su primera hija con partera en el hogar, en compañía de su hermana y su esposo. (Cortesía de Jennyliam Rodríguez)

Jennyliam Rodríguez tuvo a su primera hija con partera en el hogar, en compañía de su hermana y su esposo. (Cortesía de Jennyliam Rodríguez)

La mayoría de los partos en Puerto Rico ocurren en el hospital

Aunque la mayoría de los partos en Puerto Rico ocurren en el hospital y la cesárea es el principal método para traer bebés al mundo, hay mujeres y personas gestantes que siguen optando por un modelo distinto de atención durante el embarazo y el parto.

Los testimonios de Jennyliam Rodríguez, Charlotte Rivera y Alana Corpuz muestran cómo el acceso a información, el acompañamiento continuo y la autonomía en la toma de decisiones influyeron en sus respectivas experiencias de parto.

Rodríguez, residente en Fajardo, le tenía terror a las cesáreas por las experiencias que había escuchado de su mamá. Aunque creció rodeada del ámbito clínico por ser hija de un médico y originalmente buscaba el acompañamiento de una partera para dar a luz en el hospital, ella y su esposo decidieron cambiar de rumbo tras informarse a profundidad durante el embarazo y optaron por un parto en la casa.

Mientras, Rivera— quien reside en San Sebastián— buscaba un parto respetado, con mayor autonomía y libertad para moverse durante el proceso.

Sin embargo, su obstetra le respondió que no podía cumplir con esas solicitudes porque debía ajustarse a las normas del hospital y le indicó que, si esas condiciones no le satisfacían, podía buscar otra alternativa. Fue entonces, con 25 semanas de embarazo aproximadamente, que decidió optar por un parto planificado en su hogar.

Entretanto, aunque no vivía en Puerto Rico, Corpuz anhelaba dar a luz en un entorno tranquilo y natural como Adjuntas, pueblo de origen del padre de su hija. El deseo de tener un parto en casa surgió también de su propia historia: ella nació de esa manera en Hawái, asistida por una comadrona, y creía que la naturaleza, los sonidos y la energía del lugar podían influir en la llegada de la bebé.

Aunque las razones que llevaron a las tres parturientas a escoger un parto acompañado por parteras fueron distintas, todas coinciden en que la experiencia les permitió ejercer mayor autonomía sobre su proceso, participar activamente en la toma de decisiones y evitar intervenciones clínicas innecesarias.

De la paz a la inquietud: parir en casa vs en el hospital

Durante los primeros tres meses de embarazo, Jennyliam Rodríguez y su esposo se empaparon de información y tomaron la decisión de parir en casa.

Junto a su partera, Paloma del Mar Hernández, tomaron las clases de parto, en donde aprendieron desde lo bonito del proceso hasta cómo manejar las peores complicaciones sin salir de la casa.

“Siendo mi primera vez, ¿verdad?, fue algo súper bonito, poder sentirme tan en paz y tan en calma. Primero, porque obviamente estaba con mi esposo, que ha sido como que mi pilar cada vez que pasamos por este proceso, estaba mi hermana y entonces tenía a mi partera y amiga Paloma, y a mi doula. Esas eran las únicas personas que había a mi alrededor, y estaba en mi casa donde más seguro uno se siente”, expresó la ingeniera de procesos, quien dio a luz a una niña.

Aunque anhelaba repetir la experiencia de parir en la casa, su segundo embarazo tuvo un giro inesperado: eran gemelos. Además, le diagnosticaron restricción de crecimiento intrauterino. En medio de la incertidumbre, optó por parir en el hospital, lo que para ella fue un “shock”.

A partir de ahí, tuvo que lidiar con presiones desde mucho antes de ponerse en labor de parto. En una de sus citas médicas le indicaron que, si decidía no someterse a la inducción recomendada, debía firmar un documento en el que el hospital quedaba exento de responsabilidad si uno de sus bebés moría.

Una vez en el hospital para dar a luz, se encontró con un ambiente frío y poco acogedor. Tener que vestir una bata de papel, la constante entrada y salida de personal, y permanecer conectada a las correas para monitorear a sus bebés fueron algunas de las experiencias que la alejaron de la paz que tuvo en su primer parto en el hogar.

“Mi idea de parir en la casa era todo lo contrario, era para que todos tuviéramos un proceso más en calma, más en paz, que los bebés llegaran y estuvieran con mamá el tiempo que quisieran estar, que yo los pudiera pegar al pecho rápido, como había sido con mi primera nena”, expresó Rodríguez.

No obstante, a pesar de esas incomodidades y de las intervenciones médicas, contó en todo momento con el acompañamiento de su partera, quien la orientó y le recomendó ejercicios que, eventualmente, le ayudaron a romper la fuente de manera espontánea. Rodríguez recibió a un niño y a una niña mediante parto vaginal.

Jennyliam Rodríguez parió a sus gemelos en el hospital con la asistencia de una partera. (Cortesía de Jennyliam Rodríguez)

Jennyliam Rodríguez parió a sus gemelos en el hospital con la asistencia de una partera. (Cortesía de Jennyliam Rodríguez)

En ambos embarazos, se atendió en el hospital para aprovechar el plan médico y recibir órdenes para laboratorios y otros chequeos. Pero fueron las citas con su partera, quien le brindaba recomendaciones basadas en los resultados de esos estudios, las que le permitieron tener un cuidado prenatal abarcador.

“Mis citas con Paloma [su partera] eran de una hora, dos horas, súper largas, que jamás y nunca se comparan con las citas que tenía en el hospital, porque las citas en el hospital eran, a veces, ni de 15 minutos, y en 15 minutos no lográbamos hablar de casi nada”, comparó.

En búsqueda de autonomía surge parir en casa

Por su parte, Charlotte Rivera estaba decidida a tener un parto hospitalario, pero ver el documental The Business of Being Born la llevó a cuestionarse el modelo de atención que estaba recibiendo.

Tras verlo, decidió conversar con su obstetra sobre sus expectativas para el parto. Le expresó que deseaba un parto respetado, con un cuarto privado, libertad para caminar y moverse, entre otras preferencias. Sin embargo, el médico le respondió que no podía cumplir con esas solicitudes porque debía ajustarse a las normas del hospital donde él atendía los partos y le indicó que, si esas condiciones no le satisfacían, podía recoger su expediente y buscar otra alternativa.

Rivera narró que volvió a la oficina de su obstetra y “me dieron el récord, así como de mala gana”. A partir de ahí, visitó dos parteras hasta encontrar una que, tras revisar su historial y confirmar que era una mujer saludable, aceptó acompañarla en un parto planificado en el hogar.

Sus primeros dos hijos nacieron con partera en San Juan. El acompañamiento de esta profesional, según apuntó, marcó la diferencia desde el proceso de gestación.

“Para mí fue súper mágico. Desde el inicio me brindó una orientación bien completa; tomamos clases de parto, aprendimos métodos de confort, cómo preparar a los acompañantes y hasta hicimos un plan de parto con los posibles escenarios. Durante el parto fue algo espectacular. Realmente creo que es una de las experiencias más bonitas que una mujer puede vivir”, expresó.

Tras el nacimiento de su primer hijo en el 2014, la partera continuó acompañándola durante los primeros meses de posparto, brindándole apoyo con la lactancia y su recuperación física y emocional.

Rivera aseguró que durante todo el proceso se sintió respetada. “Todo el tiempo, todo el tiempo, todo el tiempo”, respondió al preguntársele si se sintió escuchada por su partera.

Su tercer parto en la casa ocurrió en el 2021 en San Sebastián, que no cuenta con hospitales ni salas de parto. Rivera cree que su hijo menor pudo haber sido el último bebé registrado como nacido en este municipio del noroeste.

Al acudir al Registro Demográfico, contó que el personal le pidió documentos del hospital y se sorprendió al saber que se trató de un parto planificado en el hogar. Incluso tuvieron que consultar con un supervisor para confirmar el proceso y los documentos requeridos.

Charlotte Rivera durante su tercer parto en el 2021. (Cortesía de Charlotte Rivera)

Charlotte Rivera durante su tercer parto en el 2021. (Cortesía de Charlotte Rivera)

Un parto en el campo

Tras romper fuente, el parto no ocurrió de inmediato, sino aproximadamente 30 horas después. Durante ese tiempo, familiares y amistades permanecieron cerca de Alana Corpuz, compartiendo con ella, caminando por el río, llevándole comida y acompañándola en un ambiente tranquilo y de apoyo emocional.

El 2 de enero de 2011 nació su única hija, Eva Massol, quien hoy tiene 15 años. Corpuz describió el ambiente de la casa como una celebración. Allí estuvieron presentes el papá de la niña, su madre, una amiga, la partera Debbie y la doula Gina. Esta última incluso interrumpió unas vacaciones familiares en Florida para estar en el parto.

Para ella, esa experiencia contrastó grandemente con lo que hubiera vivido en el hospital, donde todo suele estar planificado y restringido.

“Yo podía tenerla en mis brazos en el momento del parto”, destacó Corpuz, quien se convirtió en madre a sus 25 años, sobre una de las ventajas de su decisión.

Alana Corpuz con su hija Eva Massol tras su parto en Adjuntas, en 2011. (Cortesía de Alana Corpuz)

Alana Corpuz con su hija Eva Massol tras su parto en Adjuntas, en 2011. (Cortesía de Alana Corpuz)

El médico que vio el parto de su hija y cambió de perspectiva

La decisión de parir en casa también puso a prueba las creencias de la familia de Jennyliam Rodríguez. Hija de un médico generalista con más de cuatro décadas de experiencia, esta recordó que su padre recibió la noticia con sorpresa y desacuerdo.

Sin embargo, tras presenciar el nacimiento de su nieta en el hogar, asegura que su perspectiva cambió.

“De verdad que estas mujeres saben lo que están haciendo. Estas parteras están sumamente preparadas”, recordó Rodríguez sobre las palabras de su padre, quien quedó impresionado por el manejo del parto. Añadió que él incluso reconoció que “ellas tienen el mismo conocimiento, hasta más de lo que tiene un médico” en algunos aspectos relacionados con la atención del parto.

Para Rodríguez, esa experiencia es testimonio de la importancia de que exista colaboración entre ambos modelos de atención. “Yo pienso que esto se trata más de poder colaborar”, sostuvo.

Aunque reconoce la preparación y el sacrificio que implica estudiar medicina, considera que las parteras pueden complementar el trabajo de los obstetras y contribuir a aliviar la carga que enfrenta el sistema de salud en embarazos de bajo riesgo.

Parto en el hogar. (Cameorn Steele en Unsplash)

Podría ayudar a reducir las cesáreas

Al preguntársele cómo la partería podría ayudar a reducir la tasa de cesáreas en Puerto Rico, Hernández Quiñones opinó que los beneficios excederían esa meta.

“Las doulas y las parteras, no solamente de cara a las cesáreas, sino en términos de la salud sexual y reproductiva, se consideran una intervención de salud pública importante y necesaria por algo que nosotras podemos dar y que el sistema médico no puede absorber, que es la continuidad del cuidado y los servicios”, explicó.

“La partería compensa y lo hemos visto en otras jurisdicciones donde se ha apostado por la integración de las parteras en el modelo médico para ayudar a reducir desde mortalidad neonatal, mortalidad materna, sepsis y problemas con los recién nacidos. Porque el modelo de la partería está enfocado, más allá del parto, en consentimiento informado, cuidado basado en evidencia, centrado en la persona y culturalmente apropiado”, añadió.

Por su parte, la senadora Santiago Negrón opinó igualmente que ampliar el acceso a la partería y a los centros de nacimiento ayudaría a reducir las intervenciones innecesarias, especialmente las cesáreas.

“Hay una cosa muy espantosa, es que utilicemos la expresión parto humanizado, pero es la manera de distinguirlo de la visión patológica que tienen los hospitales y los obstetras del proceso de parto. Pero, ciertamente, sería importantísimo para reducir la tasa de cesáreas. Además de que se ha documentado que la atención prenatal también mejora con la presencia de una partera en ese cuidado”, sostuvo la legisladora.

El aprendizaje de un parto casero

Al preguntarle qué aprendizaje le dejaron sus partos en casa, Charlotte Rivera destacó la importancia de confiar en el propio cuerpo y de atravesar el proceso en un entorno donde se sintiera segura y respetada.

“Y tener esa conexión de un ser humano que está saliendo de ti y que lo estás ayudando de una manera respetada y un entorno respetado en el que tú te sientes totalmente en paz y en sincronización con tu cuerpo. Llega un punto en el que tú dejas el entorno racional del ser humano y te conviertes totalmente en un ser animal… Utilizas la vocalización para poder ayudar al cuerpo a un mejor pujo, utilizas posiciones para que puedas sentirte más cómoda… en todos mis partos yo tuve una medida de confort, una posición en donde yo me sentía más cómoda”, relató.

Charlotte Rivera junto a su esposo Sebastián. (Cortesía de Charlotte Rivera)

Charlotte Rivera junto a su esposo Sebastián. (Cortesía de Charlotte Rivera)

Aunque no le restó mérito a un doctor obstetra, destacó que “desde el lado clínico no buscan otras alternativas que puedan ayudar a un mejor parto sin tener que tener tantas intervenciones, ya sean intervenciones quirúrgicas o con medicamentos”.

Al reflexionar sobre su experiencia con servicios de partería, Rivera agradeció el trabajo de las parteras y reconoció sus aportaciones durante el embarazo y el parto.

“El conocimiento que tienen estas mujeres [las parteras] va más allá de lo que un médico tradicional puede ofrecernos”, expresó.

“Las parteras deben tener el cielo ganado. Son unas mujeres con tanto conocimiento, incluso tienen hasta más estudios que unos obstetras, prácticamente, porque ellas se desarrollan específicamente en el ambiente del parto en el hogar”, reiteró.

Por su parte, Alana Corpuz considera que las comadronas desempeñan un papel fundamental en la defensa del parto fisiológico.

“Yo creo que las comadronas son las personas más fuertes del mundo. En su trabajo están luchando contra un sistema de médicos comercial de miles de millones de dólares… Cuando tú haces un parto, tienes un poder. Fue muy duro, con mucho dolor, muy difícil, muy intenso, pero cuando lo haces, tienes ese poder y nadie puede quitártelo”, dijo Corpuz.